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Etna Norte y la ruta del vino



De un modo insólito proponemos el descubrimiento de las pendientes del Etna a través de los pequeños vagones del ferrocarril “Circumetnea”; una vieja locomotora une todos los centros situados a los pies del volcán. De Linguaglossa a Randazzo (espléndido pueblo medieval de la vertiente norte del Etna) atravesando paisajes sorprendentes, siguiendo el desarrollo de un territorio que en pocos años se ha convertido en modelo ejemplar por la producción de magníficos vinos.
Obligatoria es por tanto la visita a una de estas modernas empresas vinícolas y la degustación de sus vinos D.O.C.: en esta vertiente del Etna, el sol y el clima favorable, permiten que se produzcan vinos de un valor y un sabor extraordinarios.