
Catania entre antiguo y moderno. Fundada
con el nombre de Katane en el año 729 a.C., Catania
es una ciudad de larga historia que puede presumir de orígenes
prehelénicos.
En el año 262 a.C. fue declarada colonia romana. Pruebas de este
noble pasado son el Anfiteatro, una de las metas preferidas por
los turistas, y que ocupa el segundo lugar después del Coliseo
de Roma, y el conjunto constituido por el Teatro antiguo y por el Odeón, cuya presencia da fe del origen griego y del
desarrollo en época romana. Con la expansión musulmana (827
d.C.) la ciudad etnea, como toda Sicilia, ve florecer una importante escuela
poética árabe-siciliana que ha dejado muestras de gran valor
y de una rica producción.
En época normanda sin embargo se construyen el Castillo
Ursino, hoy sede del Museo Comunal, y la
Catedral. La gran vivacidad cultural de la ciudad etnea
lleva, en 1434, a la fundación de la Universidad “Siciliae
Studium Generale”, la primera -¡y por mucho tiempo la única!-
en Sicilia.
El año 1693, año del terremoto que la destruyó, marca en realidad el inicio del tenaz renacimiento que la ciudad vivió en el setecientos y que, gracias al genio de Vaccarini, convirtió Catania en una perla única del estilo tardo barroco (en 2002 se le otorgó el reconocimiento Unesco) y meta preferida por turistas provenientes de todo el mundo.

Una ciudad por descubrir. Pintoresca y bulliciosa, Catania, con sus 350.000 habitantes, es sobre todo la ciudad del volcán y del mar.
Bien visible desde las calles del centro se levanta el Etna que, con sus 3.323 metros de altura, es el volcán activo más
grande de Europa. Su territorio alterna áreas de escasa vegetación
con otras boscosas, y sus vertientes acogen algunas estaciones de esquí.
A alta cuota se puede gozar de un panorama único en el que se abre
el variado litoral jónico, casi 70 Km de largo, que pasa de la
costa arenosa de las zonas cercanas al río Simeto, sede de un oasis
natural protegido, a los acantilados de negras rocas volcánicas.
Gran parte de esta costa, bien comunicada gracias a los medios de transporte público, está llena de instalaciones turísticas y confortables balnearios. Por otra parte las temperaturas moderadas hacen posible gozar todo el año de este gran patrimonio natural lleno de oasis protegidos y de encantadores paisajes mediterráneos suspendidos en el tiempo.
A lo largo del litoral de Catania se encuentran Aci Castello, pequeña
localidad dominada por un bellísimo Castillo normando
(1076) y Aci Trezza, antiguo burgo marinero célebre gracias
a la novela “Los Malavoglia” del catanés Giovanni Verga
y donde se pueden admirar los farallones que, según la mitología
griega, los Cíclopes lanzaron contra el barco de Ulises. Estos
lugares son meta, no sólo en verano, de muchos jóvenes que
aman pasar las noches en los pequeños locales junto al mar.
La sede de la Universidad ha fomentado cada vez más en Catania y alrededores la presencia de estudiantes de varias nacionalidades que encuentran en los numerosos pubs, cafés concierto, cines y teatros que animan cada noche las callejuelas del centro, agradables momentos de diversión y de comunicación.
